La mochila en general tiene un alto valor simbólico y espiritual para las comunidades Kogui, ya que representa la fertilidad, la placenta y el útero, tanto de cada mujer como de la Madre creadora del universo. Por esto la mochila se desenvuelve en espiral como la forma de un caracol, representando como el universo se fue desenvolviendo del huso de la Madre creadora.

La mochila de los Koguis generalmente es de fibra de fique, aunque también poseen una variedad de mochilas en algodón. En el caso de las mochilas de fique, estas suelen tener líneas horizontales tinturadas que reflejan el linaje o la casta de su portador o portadora. Las mochilas de algodón son usadas para guardar el poporo y la coca de los hombres, y representan un objeto ritual, utilizado por los mamos y autoridades espirituales de su territorio. Por lo tanto su uso queda restringido a la propia comunidad.

La mochila también es dada a los niños de la comunidad apenas unos días después de nacer. Esta es tejida por el padre y se utiliza para cargar al recién nacido, llevarlo al río y darle el primer baño como un acto bautismal. A partir de los 12 años los niños empiezan a utilizar mochilas de fique, pero es hasta que se les da la iniciación a la comunidad cuando el joven no puede utilizar mochilas de algodón.

Con respecto a la comercialización de sus objetos tejidos es necesario decir que por sus costumbres y por las condiciones de aislamiento voluntario que tienen las comunidades indígenas Kogui de las personas no indígenas, no existen canales de comercialización estables o fuertes. Sólo algunas personas venden sus objetos como artesanías fuera de la comunidad, cuestión que también es vista con recelo por parte de algunos mamos. Las únicas salidas comerciales estables que tienen los indígenas Kogui con las personas no indígenas, están dadas por el café y los derivados de la caña de azúcar.